Este sábado se habló del destino. Judaísmo a la carta invitó a pensar el porvenir, reeditando la discusión respecto de si todo está predeterminado desde el Cielo, o por el contrario, todo es fruto de la acción humana. Luego de una ronda de opiniones en uno u otro sentido, el rabino Gabriel Pristzker comenzó su clase con un ejemplar de Talmud en su mano.

Habló de ambas corrientes de pensamiento, comenzando con la idea de que el día de la semana en que nacemos deja una impronta en cómo somos (siguiendo la línea de los deterministas). En esa sintonía, también mencionó el rol de la astrología como condicionante de los sucesos de la vida, según algunos sabios judíos.

Se abrió luego el espacio para los “libre albedristas”, refiriendo que Dios contrajo su inmensidad para dejar lugar a la libertad humana de abrir un camino propio. Apeló a relatos y leyendas para plantear que el Eterno no es responsable de nuestras elecciones morales; y planteó la complejidad de que situaciones críticas (como la Shoá, una enfermedad o una muerte) puedan ser decisiones divinas. Y aún ante la fatalidad inevitable, cada uno puede optar sobre cómo atravesar ese cruel destino (citando a Víctor Frankl).

Como siempre, resultó una oportunidad de reflexión y aprendizaje, en un clima de afecto, respeto y alegría. Un combo que cada mes se renueva, con nuevos temas y con nuevas expectativas. Te esperamos la próxima. ¡No te la pierdas!